Bienestar

De: bien y estar. El diccionario lo define como vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad.

Para el economista español J.L. Sanpedro, bienestar significa conseguir la libertad de las necesidades imperiosas, y su enemigo es el mejor estar (el querer hacerse rico). Siempre se puede estar mejor o imaginar que se puede estar mejor. Pero mientras el mejor estar no se alcanza nunca, el bienestar se puede conseguir más fácilmente; es más cuestión de limitarse que de ambicionar.

Se suele considerar que el individuo que más consume está mejor que el que consume menos. Pero hay varias razones que refutan la supuesta relación entre los bienes y el bienestar.

El economista inglés J.M. Keynes divide las necesidades en dos clases:
Las absolutas, que se pueden satisfacer sin tener en cuenta la situación de nuestros semejantes, y las relativas, cuya satisfacción nos hace sentir superiores; son los anhelos de prestigio, y son insaciables.

En nuestra sociedad, la adquisición de símbolos de prestigio se vuelven necesarios para el bienestar, porque el individuo es valorado por lo que tiene y no por lo que es. Al aumentar las necesidades creadas (publicidad), se estimula la satisfacción de “necesidades” cada vez más insignificantes, que al no lograr satisfacerse plenamente generan frustraciones y ansiedad, a la vez que contribuyen a destruir aspectos cada vez más importantes del ambiente. Surgen entonces las preguntas: los bienes materiales permiten una vida mejor?, vivimos más felices o más desesperados por tener más?

En síntesis, una mayor cantidad de bienes amplía nuestras posibilidades de elección, lo que suele considerarse como un aumento del bienestar, pero el número de necesidades crece indefinidamente, ya que la satisfacción de unas estimula la necesidad de otras que a su vez vuelven a quedar insatisfechas (postulado de la insaciabilidad).

No se cuestiona que un individuo prefiera tener más o menos, tampoco se niegan los beneficios de la innovación, pero sí preocupan los efectos secundarios, provocados tanto en el ambiente como en el individuo, especialmente si no consideramos al hombre sólo como consumidor o productor.

El bienestar no puede entonces tender exclusivamente al alza del nivel de vida (conquista de bienes materiales cada vez más abundantes y perfeccionados) sino que debería también encaminarse a incrementar los bienes inmateriales y las satisfacciones colectivas.

El bienestar individual y colectivo debería mejorar la calidad de vida, entendiéndose ésta en su sentido más amplio, es decir, partiendo de la equidad, la solidaridad y la integración armónica al ambiente.

Laura Scafati

Ver

Sociedad
Consumo, Pautas de
Ambiente
Calidad de vida
Necesidades basicas
 

Bibliografía

- DALY, H.E. (comp.), 1989. Economía, ecología y ética. Fondo Cult. Económ., Econom. Contemp., México.

- DUVIGNEAUD, P., 1978. La síntesis ecológica. Alhambra Edit., Madrid, España.

 

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