| Briofitas Las Bryophyta o, estrictamente, los musgos, son vegetales inferiores, fotosintéticos, cuya estructura recuerda por analogía al tallo y las hojas de las plantas superiores. Entre las plantas verdes, son las más simples, tanto morfológica como anatómicamente, no poseen tejidos conductores, se multiplican vegetativamente con gran facilidad y son totipotentes, es decir, cualquier célula viva puede reproducir una planta. Obtienen muchos de sus nutrientes de sustancias disueltas en la humedad ambiente y otros son probablemente absorbidos directamente del sustrato por difusión a través de las células. Viven en los más variados sustratos, especialmente húmedos, sobre suelo, rocas, troncos y ramas de árboles y arbustos o troncos caídos, sobre huesos, estiércol, etc., desde el Ártico al Antártico, en desiertos y altas montañas, en aguas dulces, solamente son más raros en las cercanías del mar. Hay algunas especies con un hábitat tan específico que su sola presencia indica precisas condiciones ecológicas como suelos quemados, con pH elevado y alto contenido de potasio (K) o suelos con alto contenido de cobre (Cu). Hay amplias evidencias que las briofitas son excelentes indicadores de la contaminación ambiental y algunos autores (Taoda 1973) han sugerido usarlos como “briómetros”, instrumentos para medir la fitotoxicidad de la polución ambiental utilizando briofitas. Muchos ecólogos en el mundo, han investigado el dramático empobrecimiento de las comunidades briofíticas en y alrededor de las grandes ciudades y áreas industriales. Aún más, muchas especies de briofitas han perdido su fertilidad o se han extinguido en las áreas urbanas por su gran sensibilidad a la polución ambiente(Le Blanc & Rao 1973, Barkman 1969). La sensibilidad de las briofitas a la polución crece desde las formas terrícolas a las saxícolas y las epífitas. Esta sensibilidad de las briofitas ha sido especialmente investigada para los gases tóxicos del aire como el dióxido de azufre (SO2), ácido fluorhídrico (HF) y ozono (O3). También son capaces de concentrar metales pesados en grandes cantidades, como Zinc (Zn), Plomo (Pb), Hierro (Fe), Cobre (Cu), Níquel (Ni) y Cadmio (Cd), entre otros. Finalmente se ha demostrado que los céspedes de musgos tienen una alta capacidad para retener agentes radioactivos [Circonio (95Zr), Niobio (95Nb), Cesio (137Cs), Berilio (7Be), etc.] derivados de emisiones accidentales o deliberadas en Rusia y Japón y comparativamente mucho mayor que las plantas vasculares (Gorham 1959). Por fin, vale reiterar que el Primer Congreso Europeo sobre la influencia de la Polución del Aire sobre las Plantas y Animales (en Wageningen, 1968), resolvió recomendar a las criptógamas epífitas para uso general como indicadores biológicos de polución, por su fácil manejo y la vasta gama de sensibilidad específica a ciertos agentes contaminantes, muchas veces excediendo la capacidad de las plantas superiores en ambientes prístinos. Celina
Matteri Ver Ozono
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