Desertificación
La
desertificación es la degradación de la tierra en regiones
áridas, semiáridas y subhúmedas secas, resultante
de diversos factores, incluso variaciones climáticas y actividades
humanas. Ésta es la definición internacional del fenómeno
de la desertificación establecida por la Convención de las
Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, aprobada en
París, el 17 de Junio de 1994 (fecha conmemorada desde entonces
como día internacional de lucha contra la desertificación).
En
esta definición, cada uno de los conceptos tiene un alcance específico
para aprehender la complejidad de los procesos de desertificación,
aclarados por los expertos de PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente):
-
Tierra
constituye el sistema bioproductivo terrestre que comprende el relieve
y el suelo, la vegetación, otros componentes de la biota y los
procesos ecológicos e hidrológicos que se desarrollan
dentro del sistema.
-
Zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas aquellas
zonas en que la proporción entre la precipitación anual
y la evapotranspiración potencial está comprendida entre
0,05 y 0,65, excluidas las regiones polares y subpolares.
-
Sequía
el fenómeno que se produce naturalmente cuando las lluvias han
sido considerablemente inferiores a los niveles normales registrados,
causando un agudo dese-quilibrio hídrico que perjudica los sistemas
de producción.
-
Degradación
de las tierras implica la reducción o la pérdida de la
productividad y complejidad biológica o económica de las
tierras agrícolas,
los pastizales, y las regiones forestadas, y se debe principalmente
a la variabilidad climática y a las actividades antrópicas
no sustentables. Se produce por una combinación de procesos que
actúan sobre el ambiente. Estos incluyen la erosión hídrica,
la eólica y la sedimentación provocada por estos agentes;
la reducción a largo plazo de la cantidad o la diversidad de
la vegetación natural y la salinización o solidificación
de los suelos.
Las
tres principales causas de la desertificación son el sobrepastoreo,
la deforestación y las prácticas de una agricultura no sustentable.
El sobrepastoreo y la deforestación destruyen el estrato de vegetación
protectora que cubre las regiones áridas y semiáridas, haciendo
posible que la erosión hídrica y eólica decapiten
los fértiles estratos superiores del suelo. Las prácticas
agrícolas no sustentables eliminan los nutrientes del suelo, salinizándolo,
desecándolo, compactándolo o sellando su superficie y provocando
la acumulación de sustancias tóxicas. Estas diversas formas
de explotación humana que sobrecarga la degradación
ecológica y perturbación socio-económica derivan
de una combinación de:
-
Explotación humana que sobrecarga la capacidad
natural del ecosistema, y que propicia el descuido y abandono de la
tierra y la migración de los pobladores.
-
La inherente fragilidad ecológica del sistema de recursos de
las tierras secas.
-
Las condiciones
climáticas adversas, en particular las sequías recurrentes
graves.
La desertificación es un problema ambiental y socioeconómico
de alcance mundial que exige especial atención. Es un proceso específico
que se distingue de fenómenos similares, en otras zonas más
húmedas del mundo, porque tiene lugar en condiciones climáticas
muy duras y afecta negativamente a zonas con recursos naturales limitados
de suelo, agua y vegetación. La desertificación es un elemento
que influye cada vez más en la degradación ambiental del
planeta y desempeña un papel importante en la contaminación
del agua, el aire y el suelo, la deforestación, las pérdidas
de suelo y el cambio climático. Contribuye sustancialmente a la
pérdida de la diversidad biológica en el mundo, especialmente
en las zonas que son centros de origen de las principales especies de
cultivo como el trigo, la cebada, el sorgo y el maíz. Aumentará
la pérdida de biomasa y productividad del planeta y contribuye
al agotamiento de la reserva mundial de humus, perturbando las transformaciones
biogeoquímicas mundiales. Por último, la desertificación
contribuye al cambio climático mundial aumentando el albedo de
la superficie terrestre y disminuyendo la tasa actual de evapotranspiración,
modificando el equilibrio energético en la superficie y la temperatura
del aire contiguo, y añade polvo y dióxido de carbono (CO2)
a la atmósfera.
Alternativas
Lucha contra la desertificación:
involucra un gran esfuerzo internacional que propicia la implementación
de Planes Nacionales
de Lucha contra la Desertificación, con propuestas de actividades
que formen parte de un aprovechamiento integrado de la tierra de zonas
áridas, semiáridas y subhúmedas secas para el desarrollo
sustentable.
Estas actividades
tienen por objeto:
1. La reparación
o reducción de la degradación de las tierras.
2. La rehabilitación de las tierras parcialmente degradadas.
3. La recuperación de tierras desertificadas.
Elena Abraham
Ver
Deforestación
Suelo,
Degradación de
Agricultura
Agricultura sostenible
Diversidad
biológica
Albedo
Cambio climático global
Ciclo biogeoquímico
Bibliografía
- PNUMA, 1991. Estado
de desertificación y aplicación del Plan de Acción
de las Naciones Unidas para combatir la desertificación. Informe
del Director Ejecutivo. Nairobi, UNEP. GCSS., III-3, 94 págs.
- CCD/PNUMA, 1995. Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra
la Desertificación en los países afectados por sequía
grave o desertificación, en particular en África. Texto
con anexos. Suiza. 71 págs.
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