El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro, inodoro, no irritante pero sumamente tóxico. Se produce naturalmente por una serie de procesos, sobre todo por la oxidación parcial del metano (CH4) que se forma en la descomposición de la materia orgánica por fermentación. En una atmósfera no contaminada la concentración de monóxido de carbono es muy baja y estable (0,1 ppm = partes por millón).
Elevadas concentraciones de este gas se generan en la atmósfera baja de centros urbanos e industriales y son originadas principalmente por la combustión incompleta de combustibles fósiles (petróleo y derivados, carbón, gas natural). En estas áreas la fuente principal de emisión de monóxido de carbono son los motores de combustión interna de los vehículos, y en menor medida la actividad industrial (refinerías de petróleo, fábricas de papel, fundiciones, industria química, entre otras), la calefacción habitacional y la combustión de desperdicios.
Elevadas concentraciones de monóxido de carbono pueden tener serias consecuencias para la salud. Este gas tiene una afinidad con la hemoglobina de la sangre hasta 300 veces mayor que el oxígeno, formando carboxihemoglobina e interfiriendo en el mecanismo de transporte de oxígeno que garantiza en el organismo una renovación continua del abastecimiento del oxígeno necesario para mantener el metabolismo celular. Los trastornos producidos en un individuo están en relación directa con la cantidad de carboxihemoglobina en sangre; esta cantidad depende a su vez de la concentración de monóxido de carbono en el aire y del tiempo de exposición del sujeto a esas condiciones atmosféricas. La intoxicación aguda produce, entre otros síntomas, dolor de cabeza, disminución de la visión y de la coordinación muscular, trastornos del sueño y disminución de la capacidad intelectual; en situaciones extremas, pérdida de conocimiento, convulsiones y muerte. La Organización Mundial de la Salud ha fijado en 9 ppm. el límite de tolerancia de concentración de monóxido de carbono; en una situación, por ejemplo, de tránsito muy congestionado, la concentración de monóxido de carbono puede alcanzar valores muy superiores.
La incidencia del monóxido de carbono y otros contaminantes originados en las fuentes mencionadas (óxidos de azufre y nitrógeno, materiales particulados) está en relación directa con las condiciones topográficas y climáticas locales.

Co
•Atomo de oxígeno
•Atomo de carbono
El monóxido de carbono también es producido en concentraciones peligrosas, en estufas domiciliarias mal reguladas, con mantenimiento deficitario o precarias, provocando en la época invernal, numerosas intoxicaciones, muchas de ellas letales.
Alternativas
L. Braga
Ver
Contaminación
Contaminación
por automóviles
Contaminación
atmosférica
Combustibles fósiles
Toxicidad
Vivienda
Bibliografía
- MORETTON, Juan 1996. Contaminación del aire en la Argentina. Ediciones Universo, Colección de Bolsillo. Argentina.