OFERTA NATURAL Y MANEJO DEL AGUA EN LA CIUDAD DE TANDIL:

                            Ms. Sc. María Celia García (Centro de Investigaciones Geográficas – UNCPBA- )

El medio natural donde se levanta la ciudad de Tandil, está inserto en un ambiente serrano y de piedemonte de las sierras de Tandilia, relieve muy antiguo que se levanta de la llanura pampeana casi en el centro geográfico de la Provincia de Buenos Aires.

En este emplazamiento la problemática hídrica ya ofrecía manifestaciones desde la época fundacional. Así lo expresan distintos documentos que datan desde la creación del Fuerte militar, que le dio origen a la ciudad en 1823. Estas preocupaciones "se tradujeron casi exclusivamente en tratamientos parcializados de las crecidas de los arroyos " (García, 1989), ya que en sus bajadas por el pie de la sierra atravesaban la trama urbana que iba ganando mayor tamaño, y sus inundaciones afectaban a parte de la población que residía en sus márgenes (con todas las consecuencias sociales y económicas implicadas en ello). Debido a este problema de inundaciones, se realizaron varios trabajos de manejo de cuenca, que constituían obras parciales y solo trataban de dar una solución desde la hidráulica aplicada, pero sin tener en cuenta estudios de base ya sea hidráulicos o geomorfológicos.

Para abordar el estudio del medio natural se partió de un trabajo de inventario cartográfico a partir del cual se delinearon los mapas bases y archivos para trabajar mediante el empleo de un Sistema de Información Geográfica (SIG). Se identificaron cuatro unidades geomorfológicas principales. Se trata de las unidades: Área Serrana, Piedemonte serrano, Llanura y Valles. Los valles conforman unidades particulares que adquieren dinámica hidráulica y geoformas particulares en cada una de las otras unidades por las que transcurre.

 

El Área Serrana, forma parte del Sistema de Tandilia; está representada por cerros y sierras bajas, que apenas superan los 500 metros sobre el nivel del mar ( Cerro La Blanca en Sierra de Las Ánimas) y que se localizan por el Sur y Oeste de la ciudad, comprendiendo un área desde las divisorias por el Sur y Oeste del área, hasta quedar sumergido formando parte del sustrato, en los niveles de piedemonte.

Es un medio constituído por afloramientos de basamento cristalino que forman una sucesión de cerros y lomadas constituídas especialmente por anatexitas (Teruggi, 1958), con un aspecto ígneo bien característico. Estas Sierras presentan fracturas muy marcadas (Teruggi, 1975) que incluyen tanto fallas como diaclasas (Pasotti, 1958, Villar Fabre, 1958), con un rumbo general Oeste-Este y en menor proporción Norte Sur. Si bien existen unidades litoestratigráficas cuaternarias apoyadas directamente sobre el basamento cristalino (Rabassa, J. 1973), la tectónica permite que estas rocas que normalmente son acuífugas se comporten con una porosidad secundaria, y el diseño de drenaje dentritico en su conjunto, presente partes con codos rectos que describen un diseño rectangular. Esta área serrana presenta los mayores desniveles o resaltos de pendientes de toda el área de cuenca, y en ella se desarrolla la cuenca alta del Langueyú, compuesta por arroyos que ganan rápidamente un orden 4, entre los que se destacan los dos principales afluentes del Langueyú, Arroyos Blanco y Del Fuerte. Estos arroyos, si bien no tienen un caudal importante, y en la mayor parte de su número poseen jerarquía de orden 1 (es decir durante la mayor parte del año se evidencian como cauces secos, a excepción de los dos períodos anuales con fuertes lluvias); durante los meses abril-mayo y noviembre diciembre, debido a la cantidad de lluvias caídas se materializa toda la cuenca alta y dan un abundante caudal a los colectores (Ver foto inserta debajo de este párrafo) que ingresan luego en el área urbana. Uno de estos arroyos, denominado Del fuerte, nace a partir de una cuenca colectora que es manejada a través de un dique regulador de crecidas. Este dique, (ver mapeo en cartografía inserta debajo del presente párrafo)debido a los procesos de sedimentación desde su construcción y a una falta de mantenimiento, está presentando problemas para funcionar como regulador. De allí que constantemente se hallen las compuertas abiertas debido a que ha finiquitado su vida útil, y sin la posibilidad de actuar como regulador del arroyo al que da nacimiento.



En el área serrana también se dan cita procesos de remoción en masa que si bien en la mayor parte de los casos se trata de movimientos lentos, ellos obligan a cumplir ciertos requisitos en la construcción de viviendas. Son comunes las construcciones con plateas, zapatas y doble encadenados en las estructuras. Como también son comunes ver paredes fisuradas en las viviendas que no han seguido estos lineamientos en su arquitectura, o que al momento de ser ampliadas no llevaron a cabo una buena unión de los encadenados. Estas precauciones se deben hacer más profundas en aquellos flancos o laderas de sierras que presentan mayores grados de pendientes. Otro factor que influye es la disponibilidad de agua para la vivienda. Si bien la roca diaclasada actúa como un medio de porosidad secundario, se necesita de la construcción de cisternas para la provisión de agua en las viviendas o de pozos muy profundos para alcanzar algún nivel de diaclasamiento que actúe como reservorio. La perforación de pozos resulta altamente costosa, ya que los valores oscilan entre 40 a 50 dólares por metro lineal de perforación. Para el caso de una cisterna, se debe considerar que hay que hacer una perforación areal. El tendido de la red de agua desde la ciudad, se ha intentado en muchas oportunidades desde el planeamiento urbano, pero requiere de la instalación de un sistema de tanques derivadores y bombeo del agua desde la altura topográfica de la llanura y piedemonte urbanizado hasta el área serrana. Se llevó a cabo un intento de instalación de bombas (hoy fuera de funcionamiento), cuando se decidió lotear todo el faldeo serrano ubicado al Este del Lago del Fuerte. También se puede mencionar un Plan de Distribución de Aguas que hace catorce años que se viene construyendo, pero con un ritmo tan lento como le permite hacerlo la asignación de magros recursos al área de Obras y Servicios Públicos.

El basamento cristalino entra en contacto con el piedemonte aproximadamente a una altura topográfica de 180 metros s.n.m. Hacia el Norte y Nordeste del área se convierte en el sustrato rocoso o zócalo sobre el cual se dopositan los sedimentos del piedemonte y la llanura (García, 1989).

El Piedemonte serrano está representado por lineamientos de ondulaciones y lomadas que flanquean al sector serrano por el Norte y Noreste. Se ubican al pié de las sierras entre desniveles que comprenden generalmente cotas de 180 y 200 metros hasta los 160 metros en su parte parte más baja. Lo separa del área serrana, un resalto de pendiente casi en toda su extensión. Hacia la parte distal se confunde prácticamente en el ambiente de llanura.

El relieve pedemontano actúa como soporte principal de las 2500 hectáreas que ocupa la trama urbana, y tiene por lo general pendientes suaves, excepto en lugares donde existen bloques del basamento subyacente que afloran, o en las paredes de algunos valles de arroyos donde se desarrollan barrancas. "Probablemente se trate de relieves vinculados a pedimentos desarrollados a partir de espolones serranos"(García, 1989), y conos aluviales de la pendiente noreste de Tandilia. Se trata de un relieve en base a una unidad litoestratigráfica cuaternaria con sedimentos cenozoicos que se disponen sobre el basamento cristalino subyacente. Estos sedimentos incluso se extienden hasta la parte distal, donde la única diferenciación con la llanura se puede hacer desde el punto de vista litológico. En general las pendientes del área de piedemonte son suaves, aunque se pueden distinguir algunos resaltos de pendientes donde se superan pendientes de 10% de desnivel. Se alternan formas cóncavas, convexas y mixtas. Los descensos son uniformes en sectores de mayor pendiente, y discontinuos en las formas más suaves. Las pendientes suaves tiene implicancias fundamentales en el freno del escurrimiento de las aguas que descienden desde la cuenca alta o serrana. En la zona proximal a los cerros, la velocidad comienza a sufrir las primeras distorsiones por freno superficial y pérdida de infiltración ante la presencia del tapiz urbano. Esta materialización de la ciudad no sólo actúa como verdadero dique (produciendo inundaciones aguas arriba y escurrimientos superficiales entre las calles de la ciudad), sino que disminuye la posibilidad de infiltración de los aportes precipitados. Otro hecho que influye en el comportamiento de los escurrimientos, es que en dicho Piedemonte se pueden diferenciar tres porciones separadas por los valles de arroyos principales que lo cruzan. La parte central o Piedemonte Central se halla en un nivel topográfico menor al de los piedemontes Noroeste y Oriental. Se trata de una zona interfluvial de baja altura, enmarcada por los arroyos Banco al Oeste y Del Fuerte al Este, que se unen en el Langueyú al extremo Nornoreste. En este nivel de piedemonte es donde desde sus comienzos se instauró la ciudad. Hoy en día ha sido completamente cubierto por la trama urbanizada, inclusive los arroyos han sido entubados. Las mayores posibilidades de inundación del área céntrica urbana, se dan en este sector de piedemonte, sobre todo en zonas aledañas a los valles fluviales.

La ciudad ha desbordado en su crecimiento a la superficie de este piedemonte y se ha extendido hacia los piedemontes aledaños. Los piedemontes Noroeste y Oriental se hallan ubicados a niveles topográficos mayores al Central y cuentan con mayores resaltos de pendiente, debido a lo cual las aguas superficiales que van hacia los arroyos Blanco y del Fuerte, llegan con mayor fuerza que los que provienen desde la zona central, produciéndose los desbordes hacia el nivel central. Y por otro lado esta mayor pendiente en los niveles de piedemonte NO y E hace que los procesos de remoción de suelos se ven acelerados, lo cual, si bien no presenta tantas limitaciones tan severas para la construcción de viviendas, como en el área serrana, deben ser tomadas en cuenta.

Otro problema que se presenta sobre todo para los piedemontes del NO y E, es que por debajo del mismo existe el sustrato rocoso de rocas cristalinas, el que en partes está a muy escasos metros de la superficie (e inclusive forma afloramientos en superficie). Este hecho "complica la alimentación y formación de acuíferos en la zona" (Simini y Rivas Roche, 1980), y la perforación de pozo domiciliario alcanza valores muy elevados. Se suma entonces el problema de tener que derivar el agua desde el Primer Tanque de Agua de la ciudad (Ubicado en una zona más baja, dentro del Piedemonte Central). Todos estos factores han actuado como frenos al crecimiento urbano espontáneo hacia dichas direcciones.

Tanque de Agua en piedemonte para abastecer a barrios.

El ambiente de Llanura se localiza en la porción norte del área de estudio, se halla constituida por depósitos de acumulación hidroeólica, y se presenta casi desprovista de relieves, excepto zonas de bajos y encharcamientos (rasgos propios de toda la llanura pampeana en ámbito de la Depresión del Salado). Muestra un descenso paulatino hacia el Norte. Sus niveles topográficos se encuentran entre los 165-160 a los 145 metros sobre el nivel del mar. Incurre en pendientes muy suaves, en todos los casos inferiores al 3 % de desnivel. En general la llanura tiene un drenaje pobremente integrado, las zonas más bajas constituyen terrenos inundables, y en las zonas positivas se vinculan con "acumulaciones de sedimentos eólicos uniformes" que se distribuyen como "un manto o capa de escaso espesor"( Tricart, 1989). Estos mantos aparecen enmascarados por un perfil de suelo que sobrepasa en algunos casos a los sedimentos y se prolongan en profundidad hasta acumulaciones inferiores, lo que evidencia procesos hídricos de acumulación, que percolaron entre el material eólico. En este ambiente al disminuir el gradiente hidráulico, los procesos de crecidas de los arroyos no evacuan rápidamente. Las pocas viviendas y establecimientos fabriles que allí se localizan deben soportar las inundaciones más severas e importantes de toda la ciudad. Este riesgo de inundación incide en el hecho de que los terrenos del área de llanura, así como en las partes distales de los piedemontes Este, Central y Noroeste, sean terrenos de bajo valor inmobiliario y expuesto principalmente a la especulación inmobiliaria que atenta contra la población de más escasos recursos. El tendido de la red de agua corriente, cloacas, gas, el mejoramiento y asfalto de caminos en estas zonas periurbanas están prácticamente ausentes. Resulta un poco irrisorio el hecho de que la batería de pozos de agua para abastecer a toda la ciudad, se hallan localizadas justamente en este ambiente desprovisto de agua corriente.

 

Los Valles conforman unidades geomorfológicas que discurren por los diferentes ambientes antes analizados. Corresponden a los Valles de los arroyos que conforman la cuenca hidrográfica del arroyo Langueyú. Se pueden distinguir tres valles principales: 1)Valle del Arroyo Blanco, afluente por margen izquierda del Langueyú y colector de orden 5 de las aguas de un 47 % de la cuenca alta. Presenta un embalse de piedra pequeños y otro más importante que se ubican en el área serrana. Así y todo, en los momentos en que las precipitaciones son abundantes, es normal que desborde y sobre todo en la entrada al nivel de piedemonte, donde encuentra menor pendiente, el tapiz urbano y el entubamiento que le obliga a frenar su velocidad. 2)Valle del Arroyo Del Fuerte, afluente por margen derecha del Langueyú y colector de orden 5 que recoge los afluentes del 53% de la cuenca alta. Posee toda una serie de diques de piedra pequeños y la construcción de dos diques reguladores. Uno denominado dique seco, totalmente colmatado actualmente fuera de uso (aunque provoca la materialización de un gran espejo de agua en épocas de lluvias, que deja sin efecto rutas y establecimientos rurales del área serrana). Otro es el denominado Dique Del Fuerte, dique regulador localizado ante un valle con curso de orden 4, proveniente de una gran superficie de cuenca alta y con grandes resaltos de pendiente. Los procesos de erosión se ven acelerados y han producido la sedimentación continua desde 1962 hasta la fecha. Frecuentemente se deben hacer dragados para su mantenimiento. Así y todo, los fangos y lodos del fondo del lago, hacen a que este pierda cada vez más profundidad, vida útil y que se tengan constantemente un nivel de aguas mayor al que se debería para llevar a cabo su objetivo (regular las crecidas). Al salir del lago entra al nivel de piedemonte. Ya en este ambiente recibe a otro importante colector ( de orden 4) proveniente desde el área Serrana y el Piedemonte Oriental. Se trata del arroyo que nace en la zona de Canteras de granito en torno a la Sierra de Las Ánimas. Este afluente provoca fuertes inundaciones sobre el piedemonte que recorre (García, 1993), y sobre todo en la zona de unión de sus aguas al arroyo Del Fuerte. El hecho de que estos arroyos estén entubados no ha modificado la magnitud de las inundaciones, sino más bien traslada el problema pendiente abajo. Estas área si bien se inundan, la permanencia de las aguas en el lugar dura muy poco tiempo, ya que sobre todo el arroyo canteras recorre un nivel de piedemonte con pendientes de un 15 a un 50 % de inclinación con respecto a la horizontal. 3) Valle del Arroyo Langueyú, se trata del valle principal que corresponde al colector de la cuenca. En el área de estudio nace de la confluencia de los arroyos Blanco y Del Fuerte. Alcanza así un orden 6 de jerarquía, con el desarrollo de una pequeña cuenca de apenas 60 kilómetros cuadrados. Discurre principalmente por un ambiente de piedemonte, acotado en sus márgenes por los niveles de Piedemonte Noroeste y Oriental. En la porción más al norte del área de estudio, ingresa en el ambiente de llanura. Los procesos de inundación se evidencian rápidamente por un ascenso del nivel de aguas en los valles del piedemonte, donde las aguas inclusive son frenadas por la existencia de usos urbanos que van más allá de la simple trama de viviendas y fábricas(Terraplenes de Rutas y de Ferrocarriles).

Resumiendo las características del clima correspondiente a la ciudad de Tandil (según Thorthwaite) es un clima C2 B' r a', lo que indica un clima mesotermal subhúmedo-húmedo, con nula o pequeña deficiencia de agua ( distribuida especialmente entre los meses de enero y febrero). Los periodos de mayores precipitaciones se registran durante dos picos cada vez menos marcados (abril-mayo y octubre-noviembre).

La temperatura media anual fue de 13, 9 Grados Celsius , y la precipitación media anual fue de poco más de 888 mm (para el periodo 1951-1980). En los últimos veinte años se nota un aumento paulatino de los montos registrados históricamente, llegando la media anual a superar los 900 mm; y las máximas precipitaciones se presentan en picos desfazados durante los meses de marzo, y de octubre a diciembre.

El ordenamiento de los cursos de agua que conforman la Cuenca urbana del arroyo langueyú se ha realizado siguiendo el sistema de ordenamiento de cursos de agua propuesto por Horton (1945) y modificado por Strahler (1952).

El orden asignado al colector principal de un sistema de cursos, suministra una idea del grado de ramificación e importancia que tiene todo el sistema en el área que coupa. En general se admite que canto mayor es el colector, mayores serán las bifurcaciones de la red de drenaje, y también se acepta que los cauces de 1o y 2o orden solamente suelen llevar agua en tiempo húmedo (Strahler, A., 1979).

El arroyo Langueyú, según el ordenamiento y cómputo realizado, se corresponde con un curso de 6º orden al dejar el ambiente de piedemonte y confundirse en Llanura, y de acuerdo a comparaciones con cuencas similares del sistema de Tandilia, es el de mayor aporte de ramificación al sistema de drenaje dentro de esta área serrana de la provincia de Buenos Aires. Se trata de una cuenca de importante ramificación, máxime si se tiene en cuenta la pequeña superficie que abarca en el  área en que se desarrolla la cuenca ordenada. Lo cual en lugar de un beneficio resulta de alta peligrosidad si consideramos que en dicha cuenca se encuentra emplazada la ciudad.

Cartografía de ordenamiento de cuenca del Aº Langueyú, realizada en 1990. La cuenca atravieza el amanzanamiento de la ciudad, teniendo su cuenca de alimentación en el área serrana ubicada al sur. En la gráfica obsérvesen las rutas y avenidas principales que rodean y cruzan a la ciudad.

Teniendo en cuenta registros de aforo tomados durante el año hidrológico 1989 – 1990 se llegó a estimar dos picos de crecida sobre el colector principal: Uno de menor magnitud, correpondientes a las crecidads de Noviembre - Diciembre, producidas por importantes precipitaciones y con un exceso real ajustado (según el Balance Hídrico) de 2,33   2,01 m/mensuales, y a esto se le suma el hecho de unos valores de exceso real muy elevados, principalmente para el mes de marzo (153,69 mm/mes). El caudal promedio que resulta estimado a partir de las mediciones efectuadas en la estación de aforo ubicada también sobre el colector de la cuenca, (Estación denominada D en el trabajo original) es de aproximadamente 0,33 m3/seg. En dicho punto la cuenca abarca un  área de drenaje de 67,40 Km2 (6740 has), abarcando casi a un 65% del emplazamiento de Tandil.

MANEJO DEL AGUA:

El caudal máximo y limitante de todas las entradas de entubamientos y arcos de puentes está calculado en 60 m3/segundos. Este caudal limitante se ha tenido en cuenta para la construcción de muchas de las obras hidráulicas realizadas para el manejo de la cuenca. Es preciso tener en cuenta que el sistema natural de circulación de agua, se modifica ante la construcción de la obras hidráulicas (Cooke y Doornkamp, 1974); y principalmente se debe considerar los cambios ocurridos en los cursos superficiales (permanentes y temporarios) y en la altura o nivel de profundidad de las capas freáticas (ascenso y descenso).

Teniendo en cuenta esa conexión que tiene dichas obras con el comportamiento de las cuencas, se las analizó como parte integrada al sistema natural de oferta de agua.

Las obras hidráulicas se hallan localizadas principalmente sobre las sub-cuencas de los arroyos Blanco y Del Fuerte. Se construyeron con el fin de regular-controlar los escurrimientos y las inundaciones de estos arroyos.

De todas estas obras , la más importante es el Dique Del Fuerte, inaugurado el 19 de Enero de 1962. Fué construído con el objeto de regular las crecidas aguas abajo. Según Godz, Costamagna y otros (1978), su finalidad original es actuar como disipador de energía del agua que llega al lago, y retardar la salida natural fuera del dique. Forma un lago artificial con nivel constante, que cubría aproximadamente 20,84 hectáreas en 1989 con una profundidad promedio de 1.67m.. Hoy abarca unas 23 hectáreas de acuerdo a las fotografías aéreas y en gran parte no alcanza a tener más de 80 cm. de profundidad.

Con respecto a su función reguladora de caudal, cabe observar aquí que no es un dique capacitado para llevarla a cabo. Ello se debe a que no se cumplió con dos de los requisitos que Bryan (1929, en Thornbury, 1954) señala que llevar a cabo la construcción de una represa:

1.- Realizar los estudios pertinentes que garanticen que la vida útil del dique no ser  muy corta como resultado de una acumulación excesiva de barro y limo.

2.- Que el dique posea un vertedero adecuado y seguro para llevar las aguas sobrantes.

Con respecto al primero de los requisitos, se puede señalar que debido a la falta de estudios de base (dinámica geomorfológica e hidrológica principalmente) para la construcción de este dique, no pudo evaluarse los importantes aportes de sedimentos que llegan al lago (ya sea por el lavado de vertientes que lo circundan, como por los aportes que llegan a él a partir de arroyos que ingresan en su cuenca) reduciendo de esa forma su periodo de vida útil.
La batimetria del Lago de Tandil muestra que las profundidades
sólo superan los cuatro metros en torno al murallón del dique.
La sedimentación y colmatación casi extrema la muestran las
franjas coloreadas en colores rosas y fucsias, en las que no se
superan los dos metros de profundidad.

Con respecto a la segunda, se hace la observación de que por existir problemas de un precario mantenimiento, o debido a las acumulaciones de barro y limo (a las que ya se hizo referencia en el párrafo anterior) no todas las compuertas que posee el dique, se hallan siempre en funcionamiento (algunas quedan paralizadas en su función, quedando cerradas o abiertas).

Es decir que, en una situación de nivel crítico de las aguas embalsadas, estas compuertas no estarían capacitadas como para evacuar las aguas y regular el nivel del lago.

A estas razones, se puede agregar la señalada por Bernabé‚ (1980), y es que el nivel constante de las aguas es casi coincidente con la cota máxima o la cota critica. Ello significa que ante precipitaciones de elevado monto y durante un periodo de tiempo prolongado (calculado en aproximadamente una hora y cuarenta minutos, de acuerdo a la velocidad que puede ganarse en las pendientes de alta cuenca que llegan al lago) este dique tendría aún menor capacidad para regular aguas.

Es válido recordar aquí lo señalado por Coronato, Pascuarelli y Temosi (1986) : "la inexistencia de lagos reguladores de caudal dentro de una cuenca explican (entre una de las principales causante) las crecidas repentinas y de gran volumen".

Siguiendo con el estudio del sistema natural de escurrimiento, y su relación con las obras que en él se han instaurado, es fundamental tener presente la interacción que gobierna a todo el sistema.

Si se recuerda que dichas obras fueros construidas en su mayoría para regular las crecidas, cabe preguntar: Qué dimensión se calculó para esa crecidas?.

Debido a que no se han hecho estudios anteriores sobre el caudal de crecida o caudal de máxima para el arroyo Langueyú, la autora se pregunta en base a qué datos se han llevado a cabo los cálculos para construir esta obras.

Caudales máximos limitantes se podrían definir como aquellos caudales que al ser superados por el Langueyú o cualquiera de sus afluentes, implicarían que las aguas del cauce (aguas arriba del punto en el cual se construyó la obra), se desbordaran hacia la planicie de inundación del valle, produciendo cuerpos de agua aguas arriba de la obra hidráulica. La foto que se intercala a continuación es de octubre de 1983, en un día de lluvias torrenciales, y a casi dos horas de haber comenzado a llover.

FOTO COMPUERTAS DEL LAGO DEL FUERTE
 

FOTO BOCA DE ENTUBAMIENTO DE ARROYO QUE SALE DEL LAGO
 
Es debido a ello que, tanto las obras fuera de funcionamiento como además muchas de las numerosas alcantarillas y algunos puentes, actúan como elementos extranguladores de cursos, y que en las crecidas ven colmada su capacidad, formándose aguas arriba de cada estructura un desborde y endicamiento de aguas.

Se incluye aquí, ya a modo de ejemplo, dos cálculos de caudal máximo y limitante. Uno de ellos calculado par el puente de la Ruta Nacional No 226, construido sobre el Languey£ú (Godz, 1978), es de 60 m3/seg. El otro se ha calculado en un punto en que el arroyo Blanco (Afluente del Langueyú) inicia su tramo de entubamiento, y que, de acuerdo a la capacidad de la sección en la entrada (compuesta por dos celdas rectangulares de (3,10 m. x 2,50 m.) es de 60 m3/seg. Ahora bien las fotos que se intercalan a continuación nos muestran inundaciones del año 1983, en la que se superaron esos caudales.

FOTO DE CALLE CON PUENTE INUNDADO

 BARRIO CON ARROYO ENTUBADO E INUNDADO

FOTO DE AREA INUNDADA EN TORNO A UN TERRAPLEN DE RUTA

Las consecuencias acarreadas a partir de la construcción de cada una de esta obras no se puede limitar del frenado y retardo de los escurrimientos (y no regulación como debiera ser) naturales. Son también muy importantes los cambios o modificaciones que estas obras implican, por ejemplo en:

A).- Cambios sobre la dinámica geomorfológica e hidrológica superficial:

La geomorfología del sistema valle en el ambiente de Piedemonte. Allí los arroyos están entubados. Son tubos que no respetan las planicies de inundación (las que por algo llevan ese nombre), y se limitan a cubrir el ancho de los cauces y una pequeña proporción de la planicie. De otro modo no se podría explicar como los efectos de inundación (dentro del  área de la planicie que se encuentra a ambos lados ya sea del cauce natural o del tubo cauce) son de la misma importancia y magnitud, tanto para un arroyo entubado como para otro que discurre en forma superficial. Esto se puede apreciar en las Fotos que se presentan a continuación. Corresponden a fotografías tomadas en un día de fuertes precipitaciones, durante el mes de noviembre de 1989.

FOTO BARRIO CON ARROYO ENTUBADO EN PIEDEMONTE

FOTO BARRIO CON ARROYO ENTUBADO E INUNDADO



En algunos casos estas obras hidráulicas ni siquiera se ha respetado la línea o curso natural de los cauces.Tampoco se han tenido en cuenta en muchos casos que: -1- La disminución en el ancho de un cauce provoca una aceleración en las aguas que corren por él, mientras que,

-2- el ensanchado del mismo frenaría (por disipar la energía del agua encauzada) la velocidad de los escurrimientos. Pero nos encontramos con rectificación y disminución de secciones en entubamientos hechos en piedemonte (área con pendientes relativas pronunciadas) y con el ensanchamiento de cauces en el área de llanura.

-3- dentro del tubo cauce que conforman las obras de entubamientos, se siguen dando los procesos de erosión, transporte y acumulación de sedimentos. Principalmente estos últimos pueden presentar problemas ya que frenan escurrimientos en un momento de inundación.

-4- aguas abajo del  área de los arroyos entubados, las planicies de inundación se hallan ocupadas por montículos de tierra (albardones levantados a ambos lados del cauce ensanchado), cuyo objetivo de construcción es evitar los desbordes del arroyo colector. Debido a que estos se ubican alineados a ambos lados del cauce, de producirse una inundación, las aguas que se dirijan desde el piedemonte distal y la llanura hacia el cauce del valle se verán frenadas, produciendo verdaderos cuerpos de agua enbalsados que inundan las zonas laterales del valle.

B).- Cambios en el comportamiento de alimentación de aguas subterráneas:

La alimentación de acuíferos está directamente vinculada a las posibilidades de infiltración existentes en el área. Además de límites naturales a los que se ha hecho referencia en la descripción de comportamiento de cada ambiente natural, tenemos que tener en cuenta que el 70 % de la superficie de la ciudad está emplazada en ambiente de Piedemonte, el que si bien tiene límites naturales, sobre todo en las zonas más altas del Piedemonte, para la conformación de capas acuíferos, estas limitantes se agudizan ante el manejo antrópico, ya que se ha tapizado por trama y tejido urbano una zona que por litología y estructura subyacente, ya tiene límites de por sí misma. De allí que todos los asentamientos del lugar tienen profundos problemas para acceder al agua. Los que tienen agua corriente por problemas de presión no les llega un caudal en partes del día que existe mayor consumo en la parte baja. Los que deben disponer de aguas de pozo, o bien no tienen agua (se encuentra roca a poca profundidad y es muy costoso hacer pozo y muy difícil encontrar agua), o deben hacer un pozo amplio (cisterna) para que se abastezca lentamente y disponga siempre de agua.

El comportamiento de ascenso y descenso de las capas freáticas está en íntima relación y conexión con las aguas de los arroyos. De acuerdo a los estudios del comportamiento de cuenca se determinó que en parte del año los arroyos recibían aportes de las aguas suterráneas para incrementar su caudal (comportamiento efluente). También se consideró que las capas freáticas seguían la topografía del terreno, y descendían con él hasta que sus aguas encontraban los valles. Hoy en día, las aguas descienden hacia los valles en forma subterránea, y en lugar de la entrada natural de un cauce al cual aportar sus aguas, encuentran una pared de cemento del tubo o celda de concreto que no le da  posibilidades de infiltración. Estas aguas están obligadas a seguir un curso paralelo con un pequeño ascenso (en caso de saturación del área) o a descender en profundidad hasta los niveles de subálbeo del antiguo cauce (ahora entubado).

Los ascensos de aguas subterráneas son poco probables, pero de darse saturación (a nivel de la capa que viene al cauce) produciría anegamiento en superficie. Los descensos son normales y a su vez son acrecentados en profundidad por el bombeo y extracción que se hace en el área urbana y de la periferia urbana (a fin de abastecer a las viviendas de la zona más las de toda la ciudad.

Problemas de descensos por sobreexplotación por bombeo (o por la utilización de bombas de empuje de mucha potencia) se han registrado sobre todo en los barrios situados en áreas de piedemonte. En estos casos se trata de antiguos pozos que ante la utilización excesiva de un nuevo bombeo en la zona, han quedado sin llegar con sus cañerías al nivel de agua que ha descendido.


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