La Travesía

 

La idea

Ubicación de MENDOZA

   

Nuevamente en la ruta. Desde hace tiempo he planeado realizar esta travesía y por diversas razones se pospuso.
R
ecorrer a “puro pedal” los 102 km por la ruta provincial 52 que une la ciudad de Mendoza pasando por Villavicencio hasta el Valle de Uspallata, fue la nueva travesía que me propuse realizar. La idea de disfrutar al máximo cada kilómetro, cada curva, cada pendiente, cada recta, cada hora que me llevara realizar este trayecto, fue mi objetivo y que finalmente, lo logre.

Fuente de los Continentes

Un día antes de la salida, mantenía ciertas dudas de realizar tamaña pedaleada. La mayor dificultad se centraba en la capacidad física para encarar algo así. Esta idea, resistía mi visión de realizar el viaje.

Fuente de los Continentes. Parque Gral. San Martín. Mendoza

Tener un convencimiento certero para realizar una actividad exigente es, en gran parte,  la clave de éxito.

 

Finalmente, decidí intentar el trayecto y en la ruta, montado en la bici se decidiría la realización. En definitiva, cualquier cambio significaría girar 180 grados y dejar que la ley de la gravedad hiciera el resto. Un descenso continúo sin mayor esfuerzo hasta la ciudad de Mendoza.

Modelo de la Travesía
Perfil del camino

Un día viernes por la mañana, termine de “preparar los petates” para armar los bultos al día siguiente y como es costumbre en mi, olvidar parte de los comestibles, como se vera más adelante.  

Mapa Imagen de la ruta

La salida

Mapa Imagen de la ruta

Primer día, 8:30 hr.

 

La bicicleta en orden, acondicionada y lubricada. El saco de dormir listo, la vieja y maltrecha carpa iglú lista, algo de ropa de abrigo, las alforjas llenas de “cosas” que luego no usaré, cuatro botellas de 2 litros de agua que tampoco consumiré y algunas herramientas. 
El trayecto es de 102 km,  desde la ciudad de Mendoza (749 m.s.n.m) pasando por la máxima altura en Paramillos (3100 m s.n.m) hasta el valle de Uspallata (1850 m.s.n.m.). Estos números minaban mis fuerzas. Pedí a mi hija que me llevara en auto parte del trayecto (la trampa). Preparamos y ajustamos el porta bicicleta al vehículo.

 

10:15 hr

 

Cargamos todo y partimos. Pasamos por el sitio histórico de Canota y llegamos a las primeras estribaciones de la montaña. Aun quedan más de 80 km por la ruta provincial 52 y desde aquí inicio la marcha. Es suficiente la ayuda.

 

11:55 hr 1630 m.s.m.

 

Luego de preparar la bicicleta, cargar las alforjas, encender el GPS, preparar la cámara fotográfica y con el casco puesto nos despedimos e inicio la travesía. Los primeros 100 metros y ya estoy cansado..! Es el cambio de aire y la falta de entrenamiento adecuado. Bajo y camino 100 metros empujando la bicicleta. Supero la primera curva. Decido que esta forma, tal vez, sería el ritmo para entrar en calor; pedalear 100 metros y caminar otro tanto. La idea resulta muy buena, lentamente avanzo.

 

12:15 hr 1690 m.s.m.

 

Llego al puesto de los guarda parques. El área de Villavicencio es una reserva privada. Mediante la Resolución Nº 1065/2000, se crea  La Reserva Natural Villavicencio en las Categorías de Reserva Hídrica Natural y Reserva Natural Manejada. Bajo la jurisdicción de la dirección de Recursos Naturales de la  provincia de Mendoza.

 

En este sitio destacado, hay un centro de interpretación de la reserva y paisaje, al que visitan turistas, como hoy.
El camino es de asfalto, en buen estado y algo angosto para el tránsito de vehículos en ambo sentido. Suben muchos autos, camionetas y algunos ómnibus de considerable tamaño.

12:35 hr 1750 m.s.m.

 

Sigo con mi lento ritmo y llego ahora a la entrada del antiguo hotel de Villavicencio (1750 msnm) y que lamentablemente desde hace muchos años, se encuentra cerrado. Este importante edificio de características arquitectónicas interesantes le confiere una belleza particular y que me recuerdan la gran actividad turística de otras épocas. Paso lentamente por este sitio subiendo la cuesta y tomando una nueva curva y pienso que solo me quedan algo mas de 150 curvas. Desde aquí el camino es de tierra.

Lentamente avanzo, el ritmo es de 4,5 km/h caminando y tan solo de 6,5 km/h pedaleando. Ya he usado todo el potencial de la bicicleta, relación corona / piñón, no me queda más que usar la fuerza muscular.
Voy tomando altura y el paisaje se hace cada vez más bello. La idea de proyectarse a las alturas y desde arriba visualizar de lleno todo, me alienta a seguir sin pausa.  La sucesión de curva, un trayecto recto y otra curva más con una suave pendiente, es el artilugio vial para superar el frente montañoso de esta cordillera, de ahí el número total de 160 curvas que presenta el camino.
La pendiente general del camino no supera el valor del 5,5 %, es decir que cada 100 metros recorridos se ascienden 5,5 metros. Claro esto es por el camino. En línea recta desde la primera curva del camino hasta la máxima altura, la pendiente cambia a mas del 18,5 %. Por suerte, la ingeniería vial ha realizado un excelente trabajo en el camino..! (gráfico)
Me doy algún respiro y descanso mis piernas mal trechas, aprovecho cada instancia para observar el paisaje que impregna mis retinas e intento realizar algunas fotos para registrarlo.

12:50 hs 1800 m.s.m.

 

Hace calor, el día se presenta con un radiante sol, totalmente despejado. Según mi termómetro la temperatura a esta hora llega a los 27 °C  pero llegaría a las 14:00 hr a los 30 °C y me hace pensar sobre si los 5 litros de agua que llevo serán suficientes.
Una curva más, realmente es fuerte el ascenso. Me recuerda mi poco entrenamiento para acometer la travesía. Pero ya estoy en camino y decido continuar.

Los autos pasan con frecuencia a mi lado y algunos tripulantes me alientan con muy amables y amigables saludos, que fortalecen mi  estado físico.

 

14:30 hr 2100 m.s.m

 

El tiempo transcurre sin pausa y sigo pedaleando. Hace media hora, pare junto a un vehiculo detenido ya que el motor levanto mucha temperatura por el esfuerzo. Aprovecho para dar una tregua a mis piernas y converso con algunos muchachos que observan deslumbrados el paisaje a la orilla del camino. La charla es muy amena, pues ellos me llenan de elogios y ánimos para seguir. Pues también practican ciclismo pero en la versión  “trial”. Esto amigos son de la provincia de Santa Fe, 1200 km  al este de este punto y a solo 150 metros de altura sobre el mar. Realizan una evaluación técnica de los componentes de mi bicicleta, intercambiamos opiniones sobre ciclismo y nos despedimos afectivamente.

Sigo mi camino, pues casi me he enfriado con la charla. Retomo el ritmo y llego sin mayores trámites al sitio conocido como “Los Surtidores”. Antiguamente, en este sitio se podía proveer de agua mineral sin costo alguno, pues se encontraban unos surtidores de agua y que actualmente quedan unos rectángulos de rocas que sostenían los grifos y unos frondosos pinos que aplacan el sofocante calor y dan sombra a persona que disfrutan del hermoso día con sus respectivos asados a las brasas. Esto llena de humo y riquísimo aroma de carne asada. Me recuerda que no he comido nada aun y despierta mi apetito.

"El asado"

 

Detengo la marcha un momento para registrar el sitio con un punto marcado con el GPS y la respectiva foto. Pero ahora, un señor muy amable me pide que me acerque, me saluda y me invita a acercarme al “fogón”. Cuatro familias me reciben con total cortesía a la que no puedo negarme y tomo asiento y recibo con asombro un gran trozo de carne asada y un gran vaso de vino tinto mendocino…! Me saco el caso, me sonrío y acepto este hermoso momento lleno de amabilidad y amistad. Me distiendo, aflojo el cuerpo y me preparo a comer lo que me ofrecen entre charlas, preguntas y anécdotas. Mientras como, observo y pienso, no todo es paisaje natural. Este momento compartido tiene un valor especial, tanto que no se olvida. Como y bebo y creo que es suficiente. Me queda todo por hacer…! Me despido con un beso y apretón de manos de cada una de las personas que estaban en esa rueda de amigos.
Que pesada la bicicleta…! Como si nada hubiera pasado, hago mi mejor esfuerzo, levanto la pierna para montar la bici y vamos… el camino se estira cada vez más…!  Huau..!, el vino tinto…! Pero que sabroso…!

 

15:15 hs 2195 m.s.m

 

Luego de recorrer unos 1500 metros de mi último y sabroso descanso,  encuentro una antigua cruz de hierro a orilla del camino. Me detengo un momento a observar el sitio; me lleva a pensar en el suceso que evoca. Este camino ostenta una verdadera historia. Desde tiempos precolombinos esta zona estaba habitada por antiguos pobladores (estudios sobre los antiguos pobladores de esta zona ubican la presencia humana 14.000 años a.p.) y desde tiempo de la colonia española (1561) se transitaban

estos cerros para cruzar al vecino país de Chile. Cuantos sucesos, cuantas personas, cuanta historia guarda cada quebrada, cada ladera que veo, cada roca que piso. Desde el siglo XV al XXI. Sin palabras.  Sigo el camino, una recta y luego una sucesión de curvas. En una saliente del camino, junto al vacío, diviso una construcción de roca con techo de chapa y en muy buen estado. Se trata de una de las casillas del antiguo telégrafo.
A mediados del siglo pasado, se tendió el “hilo” del telégrafo

 desde Buenos Aires al Pacífico. El conocido telégrafo que operaba la empresa “American all Cable”. Esta casilla y otras más atestiguan sobre el tendido del cable. En ellas habitaban técnicos encargados de retransmitir mensajes y del mantenimiento de las instalaciones. Ya estoy a los 2.280 m.s.m. El paisaje es imponente.

17:25 hr. 2590 m.s.m.

 

Las horas han pasado, y la temperatura comienza a bajar. Se nota el cambio a esta altura. Según mi termómetro, que llevo en el manubrio de la bici, indica 16º C.
El paisaje indescriptible. Observar las formaciones montañosas y sus intrincados plegamientos.

Es espectacular la geología de estas montañas, increíbles plegamientos de capas rocosas, fracturadas, inclinaciones notables, secuencia de colores. Todo me indica su pasado geológico y la potencia de los movimientos de la corteza terrestre. Pienso en el deleite para el experto ojo del geólogo. Ahora, cuanta historia natural encierran estos valles!

En estudios referidos a este aspecto, puede leerse: “Hay afloramientos de rocas que se formaron  en las tres principales Eras geológicas: Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica. Dentro de estas rocas se pueden encontrar numerosos restos fósiles de organismos que habitaron estos lugares hace millones de años, cuando la región tenía un ambiente y una fisonomía muy diferentes a la actual” (A. Dalmasso et al, 1999. ver detalle).

 

No abandono esta idea y sigo con mi tarea, seguir el camino cuesta arriba.

 

17:50 hr. 2620 m.s.m.

 

Una curva da paso otra, sigo ascendiendo y cambia el paisaje, la luz del sol baja y se encarga de pintar un cuadro magnífico. La montaña al frente y el valle, abajo y allá lejos. La temperatura también desciende, ahora el termómetro me indica 14º C. 

Supero una subida pequeña. Puedo observar que los barrancos y laderas ya no son tan abruptos. Sus formas son más suaves. Me dan indicios que me acerco a la parte alta del trayecto. Donde las cumbres de los cerros son redondeadas y desgastadas por el tiempo, la vegetación también cambia y predominan los pastos bajos y amarillos. Una curvas más y encuentro un cartel con indicaciones de distancias.

El punto más próximo es el empalme Quebrada del Toro a 4 kilómetros, Uspallata a 34 km y 110 km a Puente de Inca. Nuevamente una subida más y ya mi rumbo me lleva de lleno al oeste. Dejo atrás la vista permanente del valle. Según indica el cartel, 34 km a Uspallata, ya he superado gran parte del camino, esto me alienta y apuro la marcha.

18:37 hr. 2770 m.s.m.

 

Prácticamente, he perdido de vista el valle, quedó atrás definitivamente. Sigo superando lentamente la cuesta, pero noto que ya no es tan fuerte. En algunos momentos me dejo llevar por pequeñas bajadas del camino que me dan un respiro. Siento el aire cada vez más frío. La temperatura ahora llega a los 11.5º C. Por momentos quedo a la sombra de la montaña y me hacen notar la ausencia de los cálidos rayos del sol. Sigo mi camino y luego de una curva muy cerrada, salgo a una recta prolongada con una suave pendiente y que me permite pedalear sin gran esfuerzo y luego una bajada…!. Supero los 35 km/h. Pero es solo por un corto trecho.

19:01 hr. 2800 m.s.m.

 

Finalmente llego al empalme Quebrada del Toro que indicaba el cartel hace 4 km atrás.  El empalme se trata de una parte de la antigua ruta, que se transitaba por esa quebrada de particular belleza y que alguna vez transite cuando era chico en la camioneta Estanciera de mi papá. Ahora ya no es transitable. Me detengo, saco algunas fotos al antiguo camino y aprovecho para abrigarme y tomar algo de agua. El sol casi se recuesta detrás de los cerros y estoy a la sombra de estos. El sol sólo baña con rayos los bordes más altos de los cerros.  Sigo el camino, nuevamente una secuencia de curvas y en algún momento aprecio la última vista del sol. Me detengo y observo como lentamente se recuesta definitivamente detrás de las altas montañas iluminando algunas nubes altas.

Quebrada del Toro

19:07 hr. 2790 m.s.m.

 

El camino desciende pequeño trecho, solo queda el resplandor del sol y el recuerdo de su calor. Hace unos minutos que dejo de alumbrar con sus rayos y la temperatura bajo a los 8º C.  Solo me queda seguir pedaleando. Otra secuencia de curvas y más camino que subir. Empiezo a pensar en elegir un sitio para pasar la noche. Pero mantengo mi idea de armar la carpa en el sitio conocido como el “Balcón”. Pero no se cuanto me falta realmente. Queda unos pocos minutos del resplandor del sol. 

 

Sigo pedaleando cuesta arriba nuevamente. Pero se que el sitio que he pensado elegir esta cerca. El GPS me indica que he ascendido a 2820 m.s.m. Siento que estoy cerca. Ya casi esta obscuro, queda una curva más en ascenso y la subo. En lo alto puedo ver el resto de camino y abajo muy cerca, el lugar elegido. “El Balcón”. Me dejo caer, el camino desciende.

 

19:29 hr. 2790 m.s.m.

 

Ya estoy en el sitio. “El Balcón”. Salgo del camino con la bici y busco el sitio para pasar la noche. Pero antes busco algo más de abrigo. La temperatura es ahora de 6º C y sigue en descenso.

 

Ya es de noche y entre la penumbra, encuentro un sitio lo suficientemente plano para armar la carpa. Con el pie trato de librar de cualquier piedra molesta y sin perder mucho tiempo, comienzo a armar la capa. Antes busco la linterna y me ayudo con su luz.

 

Armado el pobre y maltrecho iglú. Desarmo el equipaje, extiendo la colchoneta y adentro. Busco entre las cosas el calentador de gas comprimido y de inmediato lo enciendo, luz adicional y agradable calor.

 

Busco la bolsa de dormir, me saco el calzado y adentro. Por unos minutos no hago nada, solo retomo algo de calor del cuerpo. Mi vestimenta veraniega de ciclista no es muy efectiva para las bajas temperaturas.

 

Prepara la cena y hay..! Como era de esperar... Me olvide varias elementos esenciales. El te, el azúcar y la sal y la salsa de tomate a la putanesca. No podré tomar un agradable y caliente té . Solo agua. Mi plan de cenar pasta, capelettis, con una buena salsa de tomate se frustra.

 

Improviso con lo que tengo, pero al final me conformo y alimento bastante bien: Media milanesa de carne de res, unas rodajas de salame, queso, dulce de membrillo y mis infaltables tortas fritas o sopaipillas, que amasadas antes de salir.

Cena

01:14 hr. 2790 m.s.m. 1º C

 

Me despierto por el reflejo, veo una fuerte luz afuera..!

 

No me hace falta encender la linterna, la luz de afuera es muy fuerte y blanca y acapara mi atención. Salgo de la carpa sin demora y me incorporo. Al este y sobre el borde la montaña la luz se asoma..! Espectacular..! Una luna nueva…!  Blanca, muy blanca, gigante, casi se toca con la mano. Quedo fascinado, es muy bella y e ilumina todo con su esplendor. Ingreso a la carpa, busco el calzado, algo de abrigo y decido salir a presenciar el espectáculo de los cerros iluminados por la luna. Pero también contemplar un cielo cargado de estrellas que se podían observar a pesar del resplandor de la luna.

 

El universo me regala otro espectáculo, del este y hacia el suroeste, una estrella fugaz surca velozmente gran parte de la bóveda celeste. Su pálida luz roja amarillenta y su gran cola se mantienen por un instante en el cielo, lo suficiente para presenciar su tenue y etérea existencia. Que más puedo pedir.

 

Luego de caminar lentamente y contemplar el paisaje nocturno por más de media hora, decido regresar al ligero calor de mi saco de dormir. Hace frío.

 

07:30 hr. 2790 m.s.m. -1º C (o menos, estimo)

 

Me despierto con frío en los pies y que tengo mojados. Estoy tocando la pared de la carpa con una capa de hielo que envuelve el interior. La humedad de mi respiración y del calor de mi cuerpo, se han congelado formado esta fina capa de hielo y con los pies provoco que se derrita en agua mojando el saco de dormir con mis pies adentro. Pienso en la desafortunada manera de recuperar mi propia humedad.
Enciendo nuevamente mi calentador. En muy poco tiempo el ambiente se torna cálido y agradable. ¿Calentar agua?, ¡no traje ni una bolsita de te! Ni azúcar para tomar agua dulce y caliente. Mejor me abrigo al calor del mechero.

 

Como una torta frita, un poco de dulce y queso. ¡Grandioso desayuno! Y dejo el agua fría para más tarde.

El resplandor del amanecer, febo se insinúa tímidamente. En Media hora volverá a ser todo un astro Rey. Lo espero.

Salgo de la carpa, me abrigo y obtengo unas fotos del faldeo del cerro teñido de un rojo espectacular. Lástima que las fotos no reflejan la verdadera imagen ni registran mi placer por que estas radiaciones solares se imponga al gélido entorno. Es momento del astro Rey con toda su grandeza.

Amanecer

Visita al balcón

A pocos metros se encuentra el sitio conocido como el balcón. Este nombre se debe a una platea de gran tamaño construida sobre una saliente y que asoma a un barranco con una caída libre de 100 metros o más. Este resalto natural se debe a una gran fractura geológica en la roca, profundizada y erosionada principalmente por el agua.

Tomo algunas fotos y regreso a mi refugio nocturno y comienzo a levantar campamento. Saco todo de la carpa y lo disperso en el terreno con la idea que se seque un poco. Desarmar la carpa y empacar. Levanto la bicicleta y las alforjas están cubierta de escarcha (-1ºC aún) y lentamente comienzo a preparar.

Primer desperfecto. Intento ajustar el asiento y se quiebra el tormillo que lo sujeta. Grave! El asiento queda suelto. Busco y veo el tormillo del guardabarros de la rueda trasera. Este servirá. Los desarmo y logro sujetar el asiento con el tornillo que es más útil ahora. No hay barro en el camino! 

Preparo todo intentando algo de esmero y que todo quepa donde venia. Sujeto la carga con las correas elásticas. Enciendo el GPS y en marcha nuevamente.

 
09:30 hr. 2790 m.s.m. 5º C  

Ya me envuelven los rayos del sol, que placer. El aire sigue siendo frío. Calma total, no corre ni una brisa. Mejor así. Respiro profundo y pedaleo una y otra vez. Utilizo las combinaciones más livianas de piñón -  corona de la bici. El camino es una senda de tierra, larga casi recta y con una pendiente continua pero practicable. Mi velocidad de ascenso es de solo 4.5 km/hr.  Así esta bien, solo deseo pasear y disfrutar de la montaña, el silencio, el cielo, el aire y del sol. ¿Que más?

Saco unas fotos del paisaje que ahora es de suaves montañas, pequeños planicies y todo desgastado por el paso del tiempo.

Sigo pedaleando con algo de esfuerzo por más de media hora y a lo lejos diviso lo que parece ser el punto más elevado del camino. El cielo totalmente azul y el camino me lleva directamente al filo de ka montaña más alta y puede ver una cruz, una pequeña construcción y un auto. Si, se trata de la cruz de Paramillos.

Hago mi esfuerzo final de ascenso y sigo sin descanso hacia este sitio. Ya llego. El auto baja en sentido contrario a mi camino y pasa a mi lado. Lentamente avanzo y solo queda la última pequeña cuesta. Me paro en los pedales en un esfuerzo final y llego...!

10:50 hr. 2970 m.s.m. 12º C  
Espectacular…! El paisaje insuperable. No hay una nube en el cielo. Es el sitio más alto, todo un mirador natural. Al oeste la majestuosa cordillera de los Andes cubierta de nieve eternas. Una pared frontal  de altas cumbres de más de 5000 metros sobre el mar.

El aire es totalmente puro, se respira agradablemente. Una suave brisa del oeste me lleva a buscar abrigo. El sol radiante y se siente la fuerza de sus rayos. Me siento en el suelo me quedo observando el espectáculo, por más de media hora.  
La Cruz de Paramillos. Cuantas historias se reúnen aquí. Cuantas personas, cuantos arreos de animales, caravanas, escapados, ilegales, legales, oprimidos, opresores, exploradores, mineros. Libertadores. Por aquí paso una de las columnas del ejército del general San Martín camino a Chile para la liberación de nuestros países. Pienso en todo esto, mientras como una manzana, , abrigo reverencia y rindo tributo por todo ellos.  Llegan algunos turistas y los guarda parque. Nos saludamos y sigo un tramo más hasta el mirador del Aconcagua. 

11:30 hr. 3100 m.s.m. 13º C  
Otro espectáculo. Allá, a lo lejos se elevan los 6962 m el centinela de piedra. Infaltables y forzosas fotos. La claridad de la atmósfera, la luz del sol, la blancura de los hielos el azul profundo del cielo. Todo un cuadro de belleza natural. 


 

Casi dos horas me quedo aquí, sin darme cuenta. Ustapalla, mi destino final queda a solo 28 km. El camino, ya es solo de bajada. Sin esfuerzo.
Subo nuevamente a mi bici y comienzo el descenso. La ruta de tierra pero en buen estado. La ley de la gravedad me lleva a los 30 km / h y aplico freno para no pasar esta velocidad.

12:05 hr. 2800 m.s.m. 14º C  
En pocos kilómetros recorridos he descendido a 2800 metros y se siente calor nuevamente. En lo alto de una peñón al lado de la ruta observo una cruz negra. Llama mi atención y decido ver de que se trata. Dejo la bici fuera del camino y subo la roca. Observo excavaciones mineras y algunas cuevas que se hunden en el cerro.  Llego a la cruz y con sorpresa leo la pequeña placa que indica el sitio. En esta roca, a principio del siglo XX fue muerto por una patrulla policial el famoso gaucho Cubillas. Un género de gaucho bandolero o bandido rural. La placa lo recuerda y lo saludo con una gran sonrisa que me provoca el encontrarme con parte de esta historia, casi una leyenda. Regreso a la bici y sigo mi camino

El mito del Gaucho Cubillas
El mito del Gaucho Cubillos

12:15 hr. 2800 m.s.m. 14º C  

A poca distancia del punto anterior, llego a otro sitio del camino  que considero importante  por dos razones. Una por la historia natural y su pasado geológico y otra por la presencia de un explorador y científico notable como Charles Darwin. Me encontraba ahora en el lugar conocido como el bosque petrificado de Darwin. Dejo nuevamente la bici fuera del camino y me dispongo inmediatamente a buscar los restos del bosque petrificado. En la ladera sur del camino se encuentra, en mal estado un monolito que atestigua el paso de este personaje. Agudizando la vista y puedo encontrar los primeros vestigios de este bosque. Asoman algunos troncos petrificados o solo el molde circular del tronco en la roca.

Araucaria de Darwin fosilizada

Las Araucarias de Darwin

Si bien se encuentran colindantes al área protegida, debe tenerse en cuenta la presencia de fósiles de araucarites descubiertas por Charles Darwin en su viaje alrededor del mundo. Este naturalista efectuó el itinerario del paso a Chile entre el 29 de marzo y el 5 de abril de 1835, hallando en las proximidades de las explotaciones mineras de Paramillos las araucarias fósiles. En uno de sus relatos Darwin dice  textualmente: «Me encontraba en un lugar en que en otro tiempo un grupo de árboles hermosos habían extendido sus ramas sobre las costas del Atlántico cuando este océano, rechazado hoy a 700 millas de distancia (1226 km), venía a bañar el pie de Los Andes».